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Por José Martínez *
El escándalo del proxeneta Raúl Martins Coggiola
alcanza al gobernador Roberto Borge Angulo y a su antecesor Félix
González Canto –involucrado en un acto de pederastia que derivó en un
crimen–. Fue precisamente el tratante de blancas quien se encargó de
llevar a un grupo de chicas, de su red de prostitución, a una fiesta
privada de Roberto Borge, para festejar su triunfo cuando éste resultó
electo en 2009 como diputado federal por el I Distrito Electoral Federal
de Quintana Roo.
Desde la llegada de Mario Villanueva al gobierno (apadrinado por Adriana
y Raúl Salinas de Gortari), comenzó la descomposición social en Quintana
Roo. Pero Félix González Canto fue el que convirtió la política en algo
sucio. Con Félix abundaban las fiestas con sexo pagado y chistes malos.
Una de sus aventuras “amorosas” con una menor terminó en un crimen. El
de la niña Mayra Ayuso, caso que se encuentra documentado.
Félix se encargó de formar a su imagen y semejanza a Roberto Borge,
quien desde muy joven le sirvió como secretario privado. Así Roberto,
por su obesidad, era el centro de las burlas de su jefe y él ni tarde ni
perezoso le servía de bufón. La “botarga” era el sobrenombre con el que
Félix se refería a su secretario. Después comenzaron a abundar los
sobrenombres hasta hacerse famoso en plena campaña por la gubernatura
como el “queso de bola”, porque lucía una camisa roja como
identificación de su partido. Borge sigue los mismos pasos de la
banalidad de Félix, los chistes, las bromas, Quintana Roo se ha vuelto
vulgar. La herencia de Félix González Canto es la de haber corrompido
hasta las raíces a la clase política y a la misma prensa, y de haber
hecho de eso la “normalidad”.
No es extraño que desde que llegara a Cancún, Martins fuese el encargado
de proveer los “servicios sexuales” de su imperio de prostitución a la
clase política y empresarial de Quintana Roo. El ex gobernador Joaquín
Hendricks sería el primero en ser seducido por el proxeneta de origen
argentino, después seguirían quienes han ocupado la casa de gobierno de
esa entidad. Nadie escapa de la clase política quintanarroense a las
tentaciones que Martins les ofreció.
Borge y Félix González Canto eran asiduos a las fiestas de Martins. La
relación entre ellos era “a partir de un piñón” y la trata de blancas,
por lo tanto, eran como “pelillos a la mar”. La promiscuidad de estos
personajes es más que evidente. Cancún, no sólo es la cuna de la
pederastia, sino el paraíso de la prostitución al contar con el
beneplácito abierto de las autoridades.
Cuando Roberto Borge fue “agasajado” por su triunfo como diputado, jamás
pensó que los propios encargados de proveerle sus servicios se
encargarían de filmar esa bacanal, como otras muchas de esas “fiestas”.
Y claro, esos mismos testaferros guardan el material celosamente para
chantajearlo.
En la clase política era muy conocido que el hotel Hilton, ahora
transformado en uno de los hoteles de la cadena Iberostar, era el lugar
predilecto para tales encuentros.
Así ocurrió aquella ocasión cuando un grupo de políticos se congregó en
la suite 900 del antiguo hotel Hilton. Raúl Martins se encargaba
personalmente de seleccionar a sus pupilas. Una semana después de ser
electo como diputado, Roberto Borge organizó la “fiesta” para darles las
gracias a los que participaron de su triunfo. Llegaron uno tras otro
diversas personalidades del gobierno de Quintana Roo, encabezado
entonces por Félix González Canto. Estaban allí departiendo el líder de
taxistas Oliver Fabro, Rodolfo Ballina, Adriano Trejo, Ramón Patrón y
desde luego, un invitado especial que no podía faltar: Luis Carrillo
Jr., ni más ni menos que el hijo del “famoso” y “exitoso constructor”,
Luis Carlos Carrillo Cano, del clan de Amado Carrillo Fuentes, el “Señor
de los Cielos”.
Silvestre Córdoba, líder de los ejidatarios fue invitado al bacanal,
acudió a la suite del Hilton, bebió un par de tragos y se retiró. No así
otros conspicuos personajes de la clase política quintanarroense que en
esa fiesta gastaron 45 mil dólares, entre mujeres y vinos.
Los servicios del “negocio” de Martins eran muy solicitados por los
políticos de Quintana Roo, incluso hay denuncias en las redes sociales
que relacionan al propio gobernador Roberto Borge contratando los
servicios de prostitutas para su “despedida” de soltero, mucho antes de
que asumiera su cargo de gobernador. Como Borge, el ex gobernador Mario
Villanueva era famoso por sus “fiestas privadas” y para nadie era un
secreto la contratación de “sexo servidoras” de Estados Unidos a las que
trasladaba en los aviones al servicio del gobierno, como lo llegó a
documentar la revista Proceso.
Félix González Canto utilizó el sexo como un instrumento político, en
esto Raúl Martins jugó un papel crucial como proveedor. Félix legitimó
conductas espeluznantes, envileció la imagen femenina, cedió cargos a
mujeres a cambio de sexo, incluso otorgó papeles de poder a cortesanas
corruptas.
Es innegable que Félix sigue aprovechándose del vacío político que
existe en Quintana Roo. Sigue dominando la escena política, mientras su
sucesor Roberto Borge anda más atareado en tomarse la foto con Antonio
Banderas y ordenar gacetillas para publicitarse, lo mismo que tomarse la
foto a hurtadillas con futbolistas como el Chicharito o Leonel Messi,
las que luce en su despacho como trofeos. En cuanto a la vida pública,
Borge es gris como el concreto, no tiene feeling, lo mismo pasa con
Félix González Canto. Los dos confunden la política con sus intereses y
aprovechan los cargos para llenarse de privilegios.
Pero hoy los acecha el escándalo. Borge es un dirigente político
caricaturesco y Félix un político desesperado que busca a toda costa
blindarse de impunidad. Tarde que temprano, cuando se develen todas sus
corruptelas, podría seguir los mismos pasos que Mario Villanueva. Al
tiempo.
*José Martínez M., es periodista y escritor. Es Consejero de la
Fundación para la Libertad de Expresión (Fundalex). Es autor del libro
Carlos Slim, Los secretos del hombre más rico del mundo, y otros
títulos, como Las enseñanzas del profesor. Indagación de Carlos Hank
González. Lecciones de Poder, impunidad y Corrupción y La Maestra, vida
y hechos del Elba Esther Gordillo.
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