El Barzón

JUSTICIA SOCIAL PARA EL DESARROLLO DE MÉXICO

En estos días hubo una intensa discusión en redes, sobre la propuesta que hizo el Diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, para que el INEGI midiera la riqueza de los mexicanos y no sólo los ingresos y egresos de los mismos. En particular, explicó el presidente Nacional de MORENA, el propósito es cuantificar la riqueza real del Decil X, el estrato de población con el mayor nivel de ingresos.

En la medición de los ingresos de las familias, el número total se divide entre 10, y cada parte, denominada Decil, representa al 10% de la población nacional. En el Decil I se agrupa el 10% de las familias con menores ingresos y en el Decil X, se agrupa el 10% con mayores ingresos. Todos los Deciles tienen rangos de ingresos relativamente definidos, de modo que se puede saber entre qué rangos de ingresos se encuentran las familias de cada Decil.

La única excepción es el Decil X, el de las familias con los mayores ingresos. En este caso, se puede saber cuál es el límite inferior de ingresos, pero el límite superior queda totalmente indeterminado.

Es importante señalar que la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares de 2018, encontró que los 125 millones de habitantes que había en ese año en México, de dividían en 34.7 millones de hogares -por lo que cada decil tiene 3.4 millones de hogares-, con un promedio de 3.6 habitantes por hogar, aunque probablemente los hogares de los deciles más bajos tengan más integrantes que el promedio.

Por otra parte, la encuesta señala que mientras los hogares del Decil I, el de menores ingresos vive con 3.041.2 pesos al mes, en el Decil X, el de mayores ingresos, el promedio dispone de 55,586.2 pesos mensuales, 18.2 veces el promedio del Decil más bajo.

Se sabe también que el Decil más bajo es el que tiene más carencias: carecen de agua potable y como ocurre en la zona oriente de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México y en muchas ciudades del país, tienen instalaciones hidráulicas que nunca conducen agua; en muchas ocasiones no tienen drenaje, el transporte es deficiente y muchas veces no tienen ninguna propiedad y ni siquiera trabajo formal. Todo ello, les significa más costos para vivir, de modo que el ingreso monetario que reciben no lo pueden destinar íntegramente a satisfacer necesidades básicas. Y aquéllos que llegan a tener un trabajo formal, como son contribuyentes cautivos, les cargan sus impuestos rigurosamente.

Por su parte, los integrantes del Decil X tienen mejores viviendas, cuentan con servicios eficientes y pueden multiplicar con satisfactores reales los beneficios de sus ingresos. La parte baja del Decil X, corresponde a pequeños empresarios y trabajadores del sector privado y público que ocasionalmente logran acceder a esos espacios. Otra particularidad del Decil X es que su rango es tan amplio, que no se explica sólo por el empleo que tienen algunos de sus integrantes. En realidad, se estima que los de mayores ingresos del Decil X controlan más de una tercera parte de la riqueza de todo el país.

En el Decil X se encuentran quienes han tenido oportunidad de disponer de importantes propiedades por el devenir histórico del país y por otras razones. Por ejemplo, en ese rango están quienes contaron con el “amigo” que los “ayudó” a participar en la compra de empresas públicas. Los que “supieron” de la conveniencia de “anticiparse” a la liberación de mercados cautivos de bienes y servicios indispensables. Quienes contaron con el beneficio de órganos reguladores que oportunamente frenaron la posibilidad de nuevas empresas. En ese rango están quienes administraron partidas secretas. Están los que se beneficiaron de “modernos” y jugosos programas para los grandes productores agropecuarios. Hubo quienes especularon con amplias extensiones de tierra urbanizable. Otros cabildearon fructíferamente para evitar o promover cambios legales, incluso reformas constitucionales que comprometieron el interés de las mayorías. En ese grupo encontraremos a quienes gobernaron entidades con la complacencia de autoridades federales. Incluso, algunos de quienes se encuentran en el Decil X han tenido el “tino” de especular con la paridad o con la propiedad, prefiriendo pagar impuestos a gobiernos extranjeros que en nuestro país. A eso se agrega el lavado de dinero, la venta con sobreprecios incluso de alimentos básicos y empresas fantasmas.

Todos esos activos generan, retienen o captan por sí mismos, por su uso, su actividad o por su revaluación, o porque pueden ser garantía de transacciones, por todo ello mueven recursos que llegan a superar varias veces lo reportado al SAT, por lo que es necesario comparar la fortuna material con la fiscalizada, para buscar una distribución justa de la riqueza.

Además de la necesidad de corregir lo anterior e independientemente del origen, lo cierto es que un país con más de 125 millones de habitantes, con la enorme carga histórica de rezagos brutales en los ingresos de los estratos más bajos, con un fuerte deterioro en la infraestructura social y productiva, incluso con graves riesgos en el suministro de agua potable, un país con la urgencia de atender todo eso, no se puede ignorar el valor de esas propiedades, la contribución que esos activos pueden hacer si se aplica la contribución progresiva a la propiedad. Y eso es más urgente hoy que la pandemia ha puesto en grave riesgo a la economía mundial. Pero también, porque ha surgido un movimiento internacional, que reconoce los límites de un régimen que ha llevado la concentración de la propiedad y el ingreso a escalas insostenibles y que para mantenerse requiere concentrar aún más la riqueza y agotar la naturaleza, con el impacto social que eso implica.

México no puede seguir ignorando el potencial económico y la ventaja de mejorar la distribución de ingreso, de corregir esa enorme disparidad. En eso consiste la atinada y oportuna propuesta del Presidente de MORENA. Es necesario medir los activos físicos y financieros disponibles y desarrollados en el país. Está claro que gravar el ingreso en el caso de los contribuyentes cautivos es muy sencillo, pero no lo es en el caso de quienes tienen, a partir de sus activos, la posibilidad de contar con múltiples fuentes de ingresos que se debe averiguar si se mantienen o se extraen de los circuitos y necesidades nacionales.

Ahora mismo, por el impacto de la pandemia queda claro que la desigualdad social es una catástrofe silenciosa. El colapso de los sistemas públicos de salud mundiales, los muertos que salen siempre de los márgenes esperado, el desempleo que golpea a millones de familias, el riesgo que se corre en un transporte público ineficiente, el impacto a las empresas pequeñas que son las que siempre quiebran y más aportan. La muerte que siempre llega a las mismas casas.

Esta propuesta de MORENA plantea la necesidad de abrir un amplio debate nacional, transparente, para decidir aprovechar la experiencia que tiene el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGi), para diseñar y llevar a cabo la investigación que permita mejorar la progresividad fiscal que requiere la economía nacional y fortalecer los ingresos públicos para atender los graves rezagos de la sociedad.

Comisión Política de El Barzón Nacional
Alejandro Carvajal, Manuel Ortega, Gerardo López

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